A veces me ha llovido al escribir en la calle, apoyado en un banco o poyete. Los guiones que escribía no cuajaban (papel mojado).
El café también puede mojar un papel sin tocarlo.
—¡Dios, qué idea más buena! ¡Es, es… es que es buenísima! ¡Este nuevo vídeo, como tendría temática japonesa, podría salir yo a lo narrador de Kakuranger, sentado en el suelo con un abanico, tras una mesita! ¡Y lo podría grabar en el escenario del teatro! ¡Y mejor, se lo pido a Marisa, que ya hizo de cuentacuentos de esa cosa ambulante de los dibujitos! ¿Y no será mucha molestia? A ver si nos van a echar. ¡Ya sé, lo haré en la otra biblioteca, que son muy abiertos! ¡En vivo, para los niños!

El guión de un vídeo satírico difiere de un espectáculo para niños. Por la tarde, tras una siesta de resaca, lo escrito ya no sirve.

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