Fui a ver “La Guerra de las Galaxias“. La Biblioteca Nacional proyectaba un ciclo gratuito de películas dobladas por Constantino Romero. La verdad, tengo un problema con esta película. Siempre que la he querido ver me ha parecido un truño, un refrito de clichés rancios, en el que lo único bueno estaba copiado de los grandes. No en vano su creador, George Lucas, compró los derechos de “La fortaleza escondida” de Akira Kurosawa. Pero luego te encuentras con tantos amantes de la ciencia-ficción y la fantasía que alaban esta producción y claro, algo debe tener. De modo que, sabiendo que podía verla en una sala a oscuras, le di otra oportunidad.

Y… en fin. La música es buena.
C3PO se hace simpático, yo siempre imaginé a Woody Allen debajo de la coraza. Pero esos bichitos digitales, añadidos 20 años después del estreno, hacen que la pantalla apeste a los sucios bolsillos de Lucas. Como productor es un genio, pero las únicas películas de Star Wars que salvaría de la hoguera son precisamente las que no dirigió él.

El aforo de la sala era de 50; entramos 7 y nos fuimos 3.

Espero que no se haya notado que soy trekkie. xD

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